Crianza de un hijo unico

guiadepsicologos

Dicen que no hay escuela que enseñe cómo ser padre y que la vida misma te va dando la sabiduría necesaria para emprender la crianza de tus hijos, sin embargo, eso no significa que no podemos documentarnos para precisar consejos que nunca están demás. Si bien todos los padres desean lo mejor para sus críos, no podemos negar que muchas veces nos equivocamos y quisiéramos que el tiempo se devolviera para hacerlo mejor.

Por otra parte, cualquiera podría decir que tener varios hijos es muy difícil y nadie lo pone en duda, pero tener uno solo puede resultar aún más complejo. Se necesita aplicar mucho equilibrio para no sobreproteger o hacer cosas que afecten su manera de relacionarse con los demás, precisamente por formarse de manera solitaria.

Son muchas las actitudes y comportamientos típicos que desarrollan los hijos únicos, como por ejemplo:

  • Mayor grado de egoísmo con sus pertenencias. Suelen ser muy celosos con sus objetos, les cuesta desprenderse de ellos y que otros se beneficien. No están habituados a compartir.
  • Indecisos e inseguros. Les cuesta tomar decisiones porque seguramente sus padres intervienen mucho en las elecciones que les corresponden.
  • Difícilmente aceptan respuestas negativas. Por ser hijos únicos están acostumbrados a recibir lo que quieren, por lo que representa un impacto cuando se les niega algo.
  • Pueden ser o muy introvertidos o, por el contrario, muy extrovertidos. Algunos desean pasar desapercibidos porque están cómodos con su soledad, mientras que otros desean desesperadamente hacerse notar para romper con esa soledad, pero cuando lo hacen pretenden ser los protagonistas.

Si la conducta es muy pronunciada pueden sufrir mucho, porque hasta son rechazados en los grupos. De no ser admitidos su autoestima es golpeada y eso los lleva a actuar con rebeldía o a doblegarse, pero acosta de su felicidad y bienestar.

En función de lo anterior, es recomendable darles una formación muy equilibrada para que actúen como cualquier otro chico. Que puedan adaptarse con facilidad en su entorno, haciendo valer sus virtudes, y, al mismo tiempo, respetando las de sus compañeros. Sufrirán menos y se divertirán más.

Especialmente cuando son niños hay que educarlos con inteligencia para evitarles conflictos en su entorno. Además esa etapa es crucial para lo que vendrá en las siguientes. Un apoyo oportuno lo podemos encontrar en los psicólogos infantiles, en cuyo caso fácilmente es factible ubicar alguno a través de la guía virtual www.guiadepsicologos.com.