La evolución de los relojes pulsera

En la actualidad, los relojes se han convertido en un símbolo de estatus dependiendo la gama a la que pertenezcan. Se pueden ver a empresarios, artistas y políticos, luciendo en sus muñecas costosas piezas que tienen acabados realmente llamativos, desde oro hasta diamante. También existen coleccionistas que les fascina adquirir nuevos modelos que destacan por sus diseños o funciones innovadoras. Para estas personas, los relojes Invicta se han convertido en la mejor alternativa dada su amplia variedad. Pero al margen de esto, siempre queda una duda en el aire, referida al porqué se utilizan en la mano izquierda.

Para descubrir las razones atrás de esta costumbre, es necesario remontarse al siglo XIX, cuando en el país de Suiza eran desarrollados los primeros relojes pulsera del mundo. Una industria que muchos años después continúa siendo sinónimo de prestigio y calidad. Sin embargo, no eran accesorios empleados por toda la gente, sino que en un principio fueron diseñados y dirigidos exclusivamente al sector femenino.

Los hombres, en cambio, usaban los relojes de bolsillo. Eran un elegante complemento para la vestimenta sobria de la época. Los chalecos, que eran bastante comunes en esos tiempos, eran modificados con compartimientos al lado izquierdo para poder guardarlos. De este modo, inconscientemente se establecieron las bases para esta tradición, pues resultaba más sencillo utilizar el reloj con la mano derecha.

A inicios del siglo XIX, y con la llegada de la Primera Guerra Mundial, todo esto cambió. Un piloto de avión de origen brasileño, quien era gran amigo de un reconocido fabricante de relojes, encargó una pieza que pudiera ser empleada en su muñeca para visualizar la hora con facilidad, y que no le generara inconvenientes mientras piloteaba. La tendencia fue sentada de esta forma, como una necesidad para coordinar operaciones militares.

Entonces, nos damos cuenta que la evolución en el uso de los relojes pulsera ha sido bastante drástica. Comenzaron siendo un invento para las mujeres, que luego se convirtió en una herramienta para los hombres del siglo XIX. Momento en el cual, se empezó a estilizar su uso en la mano izquierda, para ofrecer una mayor comodidad y versatilidad en una sociedad principalmente diestra.